El apagón trajo desconexión y ansiedad para muchos

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Tras el apagón general del domingo último, la dependencia a la tecnología quedó nuevamente en evidencia y la necesidad de la electricidad para acceder a ella despertó la ansiedad de más de uno. Un excelente momento para saber si tenemos una relación sana o enferma con la tecnología.

Para eso, el Centro de Estudios Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA) emitió un informe al respecto.

El domingo se pudo ver a personas desesperadas en auto buscando dónde cargar su celular, otras que repetían «no se lo que pasa afuera», algunos cargaban desde sus automóviles, otros desesperados por sus cargadores portátiles y la falta de previsibilidad al dejar cargados los mismos. Los más alterados, porque se sabía que había afectado a todo el país y a países limítrofes, y las noticias no eran claras respecto a cuándo volvería el suministro y algunos aventuraba 4 horas de carga en los celulares, además de la falta de wifi o señal en más de un lugar.

Todo este panorama «apocalíptico» para muchos despertó no sólo un miedo irracional a quedarse sin el teléfono celular sino a desconectarse totalmente de la tecnología, redes sociales, mail, noticias on line, whatsapp, etc

Si bien se trata de una adicción relativamente nueva: la adicción a la tecnología se intensificó y quedó en evidencia en más de uno tras quedar todo el país sin luz. Y no fue tan grave porque se dio un domingo, y muy temprano, algunos ni se enteraron del apagón o lo sufrieron pocas horas. Sin embargo, muchos lo «sufrieron» en demasía.  Por eso es importante aprender a relacionarnos sanamente con la tecnología, sobre todo durante esta situaciones de crisis.

Esta adicción no se da solo en los adultos, sino también en niños, adolescentes y jóvenes. El uso de la tecnología por parte de los niños, niñas y jóvenes es un fenómeno que está lejos de cambiar. Por el contrario, un informe de Unicef (2017) reveló que los jóvenes son la generación más conectada y que los menores de 18 años representan 1 de cada 3 usuarios de Internet en el mundo. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Los Andes, niños, niñas y jóvenes pasan, en promedio,  6 horas al día frente a un dispositivo electrónico.

Volviendo al concepto de adicción, según las OMS (Organización Mundial de la Salud), una adicción es un estado de intoxicación crónica y periódica originada por el consumo repetitivo de una droga, natural o sintética y se caracteriza por: una compulsión a seguir consumiendo de cualquier forma, tendencia a aumentar la dosis, genera dependencia física y psíquica de los efectos y genera consecuencias perjudiciales para la propia persona y la sociedad en general.

Claramente en la adicción a la tecnología, no hay sustancia tóxica, y por ello es clasificada en las adicciones psicológicas o sin droga. Un dato curioso es que el uso alto o excesivo de Internet, está clasificado en más de 11 horas semanales. ¿cuántas horas estás conectado? ¿podés considerarlo una adicción?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una de cada cuatro personas sufre trastornos de conducta vinculados con las nuevas tecnologías. Ya en 2018 incluyó entre las adicciones, a la adicción a los videojuegos.   La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que la adicción a los videojuegos es un desorden de salud mental e incluyó a esta problemática en la Clasificación Internacional de Enfermedades (IDC, por sus siglas en inglés)

Es cada vez más  notable como han aumentado las aplicaciones (apps) para los
celulares, las tablets o notebook. Nos informamos, vemos el clima, el estado del tránsito, pedimos comida, tenemos la agenda de contactos, nos comunicamos con nuestra familia, amigos, trabajamos, todo a través de la tecnología y en muchos casos del celular.   Tenemos apps para jugar, para viajar, para administrar las fianzas, para conseguir descuentos, para hacer las transacciones en el banco, para bajar de peso, para hacer ejercicio y la lista es interminable. Cuando todo esto desaparece o está en peligro de desaparición, nos alteramos.

«El problema se nos plantea cuando la línea entre “uso” y “abuso” se torna delgada e imperceptible a tal punto que más que soluciones nos trae serios problemas. Pareciera que cuanto más liberados nos sentimos por poder llevarnos “todo” (trabajo, juegos, contactos, redes sociales, etc.) dentro de un pequeño teléfono, más esclavos y rehenes quedamos, sujetos a su uso. El uso de las mismas llegan a suponer hasta un 86% del tiempo de ocupación», indica la Lic. María Cecila Palozzo (MN 34964), del staff del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), quien tiene su sede central en Pilar (Buenos Aires).

«Desde hace unos años existe un diagnóstico popular llamado FOMO (fear of missing out) o temor a quedar desconectado o fuera de circulación en las redes sociales, que suele afectar más a prepúberes y a mujeres. Se asocia con trastornos de ansiedad generalizada y fobia social -explica la Lic. Gabriela Martínez Castro (MN 18627), directora del CEETA-. Los adolescentes todavía no tienen una identidad formada, sino una identidad de grupo. Son en la medida en que pertenecen a un grupo como Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp y tantos otros. A las mujeres también las afecta porque son multitasking, tienen muchos roles: laboral, familiar, social, académico.»

«Es importante aprender a utilizar la tecnología correctamente para que sea ella
quien esté a nuestro servicio y no al revés. Un buen comienzo es conocer cuáles son los síntomas típicos de un uso compulsivo, cuando se trata de una adicción, y cuáles podrían ser sus consecuencias. Es importante destacar que no todas las personas son susceptibles de generar una adicción, ya que para ello implican una serie de factores, entre los cuales se destaca una predisposición o vulnerabilidad», asegura Palozzo.

Por su parte, Marina Dolgopol (Matrícula Nacional  22747), del staff del CEETA y especializada en la adicción a la tecnología, indica que «el uso de la tecnología es un temón, es importante detectar si se convierte en adicción o no porque trae dificultades en el rendimiento laboral, problemas físicos, contracturas musculares, problemas de concentración, dificultades en el sueño, problemas para regular la ansiedad, sensación de seguridad de muchísimas personas y de extrema inseguridad cuando no están conectados incluso hasta llegar a tener compartimientos de ira».

Dolgopol, desde España, empezó a tomar contacto con este tema desde hace más de 6 años.

«Con el apagón vivimos una gran desconexión afuera y una gran conexión adentro. Actualmente la tecnología se ha convertido en una herramienta que nos da una pseudo seguridad ya que es una seguridad que nos permite estar conectados con los demás pero también es una seguridad psicológica de alguna manera, porque no es una seguridad absoluta», dijo Dolgopol.

Lo que suele suceder en el abuso de la tecnología es que esto se vea traducido en una cantidad de sensaciones desagradables y síntomas que enumeramos a continuación:

● cuando la ansiedad comienza a ser marcada, definida, persistente, generando una necesidad urgente por tener que re-chequear, el celular o la tablet, una y otra vez en cortos periodos de tiempo, o utilizar una determinada app, como ser un juego.
● cuando sentimos que el uso del smartphone o la tablet, regla el funcionamiento de nuestra vida a tal punto de traernos problemas a nivel laboral, socio afectivos como también sobre nuestra salud. Por ejemplo restar horas al descanso sobretodo de noche por estar conectados, no realizar actividad física por pensar que “no tenemos tiempo” para ello, etc.
● al sentir malestar intenso, angustia e irritabilidad si no se logra conectar o acceder a la app deseada o se corta la conexión.
● Problemas de salud como irritabilidad en los ojos, problemas asociados a la mala postura como contracturas severas, dolor de espalda, dolor de cabeza.

La Lic María Cecila Palozzo recomienda: «tratar de limitar el uso de los smartphones o tablets, prolongando el tiempo entre los chequeos de los mismos, incluir una rutina de actividad física, proponernos apagar los mismos a un horario determinado antes de irnos a dormir, son simples actitudes que podemos empezar a cambiar para disponer mejor de la tecnología que tan importante es en nuestra vida».

Las mujeres y los adolescentes suelen ser más propensos a padecerla.

«A los adolescentes porque están fuera del contacto con sus redes sociales y también porque quedan fuera del alcance de sus padres, a quien tienen como forma de protección a través del celular», asegura Martínez Castro.

«Y en las mujeres, por los múltiples roles (laboral, académico, familiar, coordinación del hogar, etc) y por cuestiones biológicas que afectan directamente lo hormonal y aumenta la necesidad de control para evitar futuros eventos negativos», agrega.

Los adultos significativos en la vida de los niños ejercen una influencia importantísima a través de su comportamiento llevando a situaciones tales como no poder dejarlo incluso en los momentos de reunión familiar como puede ser compartir una cena o reunión.

«Lo que más nos angustia es el chequeo y el rechequeo continuo, porque la noticia que lees ahora en dos minutos ya no es noticia. La tecnología es absolutamente necesaria, pero es importante tener una relación saludable con ella», amplía Dongopol.

El tratamiento

«Cuando afecta la vida cotidiana, cuando se dan síntomas físicos y psíquicos hay que consulta inmediatamente a un especialista porque estos trastornos de ansiedad van evolucionando con el tiempo y no se pueden resolver de otra forma que no sea con un tratamiento adecuado, como la terapia cognitivo-conductual», indica la especialista en trastornos de ansiedad.

En el caso de los chicos, «es importante que los padres les pongan límites a los chicos y que los incentiven a través de otros recursos para que, movilizados por el aburrimiento, utilicen más su creatividad», dice Martínez Castro.

«A través de nuestras técnicas de psicoterapia cognitiva conductual, recomendamos empezar por apagar los dispositivos por períodos cortos, que con el tiempo se van extendiendo, hasta convertirse en momentos específicos, los de conexión», cuenta Martínez Castro desde el CEETA.

Según los especialistas la clave es aprender a controlarse, desprenderse de la tecnología de forma gradual, afrontar de forma aislada las sensaciones y pensamientos negativos derivados de este padecimiento como pueden ser las crisis de pánico

Para prevenir este problema, se recomienda a los padres evitar que los hijos tengan conexión a la red desde su habitación y establecer unos horarios para un uso correcto de las tecnologías.

Hay que separar momentos. La noche es para dormir y, por lo tanto, el móvil debe de estar apagado; del mismo modo, que la cena es para comer y no para estar con el móvil.

Si ya has detectado que pudieras tener algunos de estos síntomas, lo mejor es que asistas a un psicólogo para atajar el problema lo antes posible.

 El Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA) tiene su sede central en 46 Plaza, Edificio Agora 3, 1º piso oficina 109 (Ramal Pilar Km 46). Teléfono:  0230-4667175 o al 011-4788-6245 / www.ceeta.org  También tiene sedes en  Parque Patricios, Barrio Norte, Belgrano, San Isidro, Morón, Lomas de Zamora, Avellaneda y Quilmes, entre otras. En facebook, la fan page es https://www.facebook.com/ansiedad.ceeta  Consultas por WHATSAPP: +54 9 11 4402 7733

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