El Mindfulness, recomendado para bajar el estrés en docentes

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En el mes de los docentes, el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA) le dedica un espacio a esta profesión altamente estresante. Es importante pensar en las tareas laborales y responsabilidades de los profesionales de la educación, que pueden generar estrés y trastornos de ansiedad generalizada, debido a las exigencias dentro del ámbito de trabajo. Esta profesión es calificada por los especialistas del CEETA, como aquella que, para quienes la ejercen, puede provocar altos niveles de estrés laboral, desencadenando algún trastorno relacionado con la ansiedad y deterioro de la salud física y mental. Como «remedio» efectivo desde el centro recomiendan, entre otras, la práctica del Mindfulness.

Según el estudio realizado por la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE-UGT), el 37’5% del colectivo docente se considera bastante estresado por la interacción con los/as alumnos/as, un 19’3 % por la interacción profesor-familias, concluyendo que más del 50% del profesorado tiene altos niveles de estrés.

“Esto se debe en parte, a que la tarea docente implica muchas veces estar en contacto con niños o adolescentes en los cuales la falta de límites está al orden del día. A esto se suma la alta responsabilidad con la que carga la persona, que tiene a su cargo el cuidado y la educación de menores, la alta carga horaria y los bajos salarios”, explica la Lic. Gabriela Martínez Castro, Directora del CEETA.

Los maestros controlan el comportamiento en el aula y vigilan que los estudiantes se desarrollen socialmente de manera saludable, se coordinan con otros adultos y llevan un registro de casi todo lo que hacen. Cuantas más necesidades tienen los estudiantes, más se espera que hagan los maestros.

Cómo punto de partida, se puede definir al estrés docente como una excesiva activación psicológica y física que padecen los docentes como consecuencia de la interacción de los estímulos ambientales, como el clima del aula, relación con las familias del alumnado, relaciones con los compañeros del equipo educativo y la institución, que pueden desencadenar problemas de salud y laboral. Algunas de las situaciones que pueden desencadenar situaciones de estrés y conflicto pueden ser la falta de motivación e interés por parte del alumnado, problemas de disciplina del alumnado, falta de reconocimiento social (ser menospreciado por los alumnos o familiares), falta de colaboración de las familias o inadecuada relación con el resto del profesorado, entre otras.

“La falta de reconocimiento de autoridad es un gran tema hoy en día. Para los adultos (en general) no poder hacer que se respeten los límites es una situación muy frustrante y muchas veces nos deja sin saber cómo actuar. El docente además tiene el plus de afrontar esta situación a gran escala en más de una oportunidad. Esto puede generar sentimientos de frustración, enojo, impotencia y también de angustia. Como toda situación sostenida en el tiempo y no manejada adecuadamente puede llevar al desarrollo de trastornos de ansiedad en personas vulnerables a ellas”, explica la Lic. Cecilia Palozo, staff de CEETA.

Como consecuencia de estas situaciones conflictivas, los maestros están en riesgo de llegar a un estado de Síndrome de Burnout o del quemado en el trabajo, que se desarrolla por el estrés, causado por el trabajo y el estilo de vida del profesor. Los síntomas asociados a este trastorno son sentimientos de agotamiento, fracaso e impotencias, así como una bajada de autoestima y estado permanente de nerviosismo y dolor de cabeza, que afectan al desarrollo de las actividades diarias tanto profesionales como personales.

Al respecto, los especialistas mencionan que “Como en todo lugar de trabajo, no podemos evitar situaciones difíciles entre colegas. Y las repercusiones seguramente se puedan observar en el momento menos pensado o deseado. Si no estamos bien con un colega, nos puede traer emociones como enojo, frustración, angustia, dolor naturalmente y la exigencia del docente para mantener dichas emociones fuera de la clase es muy grande”, y agregan que “se puede mejorar hablando, poder tener una comunicación clara, libre de supuestos, estableciendo y respetando limites”.

Además, el estrés debilita el sistema inmune y aumenta la susceptibilidad a las enfermedades. Agota la resistencia mental, haciendo a la persona proclive a la irritabilidad, cambios de humor y agotamiento, que pueden derivar en depresión, ansiedad y una menor calidad de vida. Consecuentemente, esto afecta al desarrollo y aprendizaje de los alumnos. Es por esta razón que se debe prestar atención a su salud mental y emocional, para poder realizar su trabajo de enseñanza correctamente.

Cecilia Palozo recomienda las siguientes acciones para reducir el estrés, la ansiedad y emociones negativas frente a situaciones conflictivas:

El punto inicial es observar cómo respondemos y cómo vivimos internamente las contingencias del día a día en la escuela, las situaciones conflictivas no las podemos evitar pero si podemos cambiar la forma en cómo la transitamos, la actitud frente a ellas puede ayudarnos a evitar entrar en cuadros de estrés y ansiedad.

Incorporar prácticas de Mindfulness y técnicas de relajación sirven para aprender a reconocer y no evitar emociones, sensaciones, pensamientos negativos, difíciles que se manifiestan en momentos de crisis como también cuando no estamos en presencia de ellas. Reconocerlas y darles lugar permiten un mejor control que tratar de evitarlas. Aprovechar el tiempo libre para realizar actividades que sean placenteras y significativas para cada uno en lo personal, caminar, leer o escuchar música.

Las instituciones educativas también ayudan a incorporar cambios de forma rápida y eficaz. Se pueden crear espacios para la práctica de actividad física, además de Mindfulness o yoga, también espacios-talleres para dialogar y ver cómo podemos relacionarnos más asertivamente, para hablar de los conflictos inherentes al lugar y de cómo afrontarlos, y para favorecer la interacción efectiva entre alumnos y docentes.

Crear grupos de trabajo. A través de la organización de un conjunto de docentes que trabajan de manera colaborativa sobre una cuestión, podrían establecerse unas pautas metodológicas para afrontar situaciones que generen estrés en el aula.

Finalmente, se recomienda que quienes sufren de alguna de estas patologías pidan ayuda, ya que cuando se llega a una situación en la que aparece un trastorno de este tipo la persona corre el riesgo de que incapacite su vida.

 El Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA) tiene su sede central en 46 Plaza, Edificio Agora 3, 1º piso oficina 109 (Ramal Pilar Km 46). Teléfono:  0230-4667175 o al 011-4788-6245 / www.ceeta.org  También tiene sedes en  Parque Patricios, Barrio Norte, Belgrano, San Isidro, Morón, Lomas de Zamora, Avellaneda y Quilmes, entre otras. En facebook, la fan page es https://www.facebook.com/ansiedad.ceeta  Consultas por WHATSAPP: +54 9 11 4402 7733

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