
El joven músico pilarense Pablo Ponce presenta su nuevo single, una zamba romántica que busca transmitir un mensaje positivo en tiempos donde predominan las historias de desamor. Con sonidos que van desde los violines hasta la guitarra eléctrica, y un videoclip cargado de emoción familiar, el artista abre su corazón con esta nueva creación.
En una industria cada vez más marcada por letras de desamor, miedo y vínculos rotos, él elige otro camino: el del amor, la fe y la esperanza. Su nuevo single nace de la convicción de que “bajo toda circunstancia siempre se puede creer en el amor”, según cuenta Pablo en diálogo con Pilar Hoy Noticias. Ese es el mensaje que quiere dejar en cada verso, y el que espera que el público pueda receptar y reflexionar.
La canción fue pensada para que cada persona pueda encontrar algo positivo. “Mis letras en su mayoría son para escuchar y tratar de sacar algo bueno. Siempre intento dejar un pequeño mensaje en cada canción”, cuenta.
El proceso creativo fue una experiencia completa y grata. El artista afirma que vive con disfrute todas las etapas: componer, producir, grabar, ultimar detalles. Según Pablo, la inspiración llegó a partir del trabajo de observar a la gente, escuchar sus miedos y notar cómo muchos temen sentir, amar o formar familia.
Uno de los momentos más significativos del proyecto fue la participación de sus abuelos en el rodaje del videoclip. “Se dieron momentos donde la emoción estaba muy a flor de piel y ellos lloraban, entonces todos lagrimeábamos con ellos. Esa quizás sea una de las cosas más lindas que sucedieron”, recuerda. El videoclip retrata la historia de dos personas que, aun habiendo sufrido en el amor, no bajan los brazos y se permiten volver a sentir. La narrativa llega hasta su matrimonio y refleja el paso del tiempo juntos.
El single combina elementos clásicos y modernos: por un lado, violines que llegan al corazón, la fuerza de la batería y la presencia de la guitarra eléctrica. “Creo que las emociones son así: empiezan a crecer tranquilamente y llega un momento en que, cuando uno está enamorado, el corazón explota. Uno se siente pleno, se siente feliz. Al final, estalla”, describe con detalle.
Convencido de que la música debe transmitir positividad, el artista define su trabajo desde su fe: “Soy muy creyente y me gusta seguir los principios de Dios, por eso para mí es muy importante el amor”. Para él, esa perspectiva también marca hacia dónde quiere llevar sus próximas producciones.
Sobre su futuro inmediato, revela que está viviendo un momento de gran felicidad. A días de convertirse en padre, planea disfrutar la llegada de su niña, descansar y luego volver con más fuerzas para seguir creciendo.
Este nuevo single se suma a una trayectoria que ya incluye dos discos: uno grabado en pandemia en formato casero y un segundo disco registrado en vivo en el Teatro Ángel Alonso de Pilar. Para 2026, el objetivo es claro: trabajar en un nuevo álbum.
En redes, intenta acompañar el lanzamiento con contenido de calidad, tratando de estar al día y compartiendo cosas específicas que quiere que lleguen sobre la canción.
El artista espera que cada oyente conecte con la canción desde su propio lugar: “Que el que se quiera sentar con una copa de vino y meditar lo pueda hacer, que el bailarín la pueda expresar con su danza, que si otro músico quiere hacerla también lo haga”, explica Pablo. Para él, la música se completa en el corazón de quien la escucha.





