Kitapenas, un espacio que transforma el arte en inclusión para jóvenes y adultos con discapacidad

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En un contexto donde las propuestas para personas con discapacidad suelen concentrarse casi exclusivamente en la infancia, en Derqui funciona un espacio que viene a cubrir esta ausencia: un taller creativo y social pensado especialmente para jóvenes y adultos. El proyecto fue creado por Karina Navarrete, junto a su compañera Paola Amaya, y nació desde una necesidad concreta detectada en la zona, y desde una convicción profunda: la inclusión real se construye generando espacios de pertenencia, encuentro y disfrute.

Karina trabajó durante más de una década en el área de discapacidad y, en ese recorrido, fue notando una realidad que se repetía una y otra vez. “Para chicos hay muchos talleres, muchas propuestas. Pero cuando crecen, ¿qué pasa con ellos? No hay espacios para jóvenes y adultos. Terminan la escuela y quedan afuera”, explicó en diálogo con Pilar Hoy Noticias. La pandemia profundizó esa falta: mientras algunas actividades comenzaban a reactivarse, los centros vinculados a la discapacidad fueron los últimos en volver a abrir.

El punto de partida del taller fue casi sin planearlo. Una madre le pidió a Karina que pudiera darle un espacio a su hijo, Maxi, que estaba triste y extrañaba sus rutinas. Ese primer encuentro fue en su propia casa. Luego se sumó otra persona, después otra más. “Llegó un momento en que tenía el patio y la casa cubiertos con friselina para darle color.”, recuerda. Así nació Kitapenas, nombre inspirado en las tradicionales muñequitas del norte argentino que, según la leyenda, se colocan bajo la almohada para llevarse las tristezas.

El taller se pensó desde la arteterapia, una disciplina que utiliza distintas formas de arte (pintura, música, movimiento, expresión corporal) como medio de comunicación y expresión emocional. “En arteterapia no importa cómo queda el trabajo final, sino el proceso. Qué pasó mientras pintaste, qué colores elegiste, cómo te sentiste”, explica Karina. Con el tiempo la propuesta fue mutando y hoy combina lo artístico con lo recreativo y lo social, poniendo el foco en que quienes participan puedan elegir, decidir y ser ellos mismos. “El objetivo no es que vengan a cumplir consignas como si fuera una terapia tradicional. Yo propongo una actividad, pero si quieren hacer otra cosa con eso, está perfecto. La idea es que tengan poder de elección, porque muchas veces están bajo las directivas de otros”, señala. En ese marco, el taller busca socializar, visibilizar y romper con los estigmas que aún persisten alrededor de la discapacidad. “Son personas como cualquiera, tienen sentimientos, sentido del humor, ganas de divertirse. No son eternos niños”, remarca.

Actualmente, el grupo se reúne en un espacio cedido en la sede del Adulto Mayor de Derqui, ya que el taller no cuenta con un lugar propio. Funciona con una contribución mínima por parte de las familias, que se destina a materiales y meriendas, y muchas veces Karina y Paola terminan cubriendo gastos de su propio bolsillo.

Uno de los aspectos más valiosos del taller son las salidas que realizan: visitas a bares, roquerías, bailes o encuentros musicales. “Eso también es inclusión. No estar apartados, sino compartir el mismo espacio que todos”, cuenta Karina. Las familias acompañan y celebran estos momentos, que permiten mostrar otra imagen de la discapacidad y generar vínculos reales de amistad. “Es muy fuerte escucharlos decir ‘nosotros somos’, sentirse parte de un grupo”.

Más allá de los avances individuales, Karina subraya que el cambio más importante es colectivo. “No sé si tienen que cambiar ellos. Me parece que los que tenemos que cambiar somos nosotros, como sociedad. La discapacidad aparece cuando se pone una barrera. Si esa barrera se corre, muchas cosas dejan de ser un problema”, reflexiona.

De cara al futuro, su deseo es poder ampliar el proyecto, contar con un espacio propio y dedicarle más tiempo. “Ojalá algún día pueda vivir de esto y dedicarme de lleno. Trabajar desde el arte con personas con discapacidad te cura el alma”, dice. Y deja una invitación abierta para quienes todavía no conocen el taller: “Que se animen, que vengan, que nos llamen. Compartir tiempo con ellos te cambia la mirada”.

Pueden conocer más y contactarse para sumarse o colaborar en sus redes sociales https://www.instagram.com/_kitapenas_/