Conmovedor relato de una enfermera del Hospital Solidario Austral

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Conmovedor Relato DE MARTINA DE ELIZALDE, hija de Magda Klappenbach SOBRE SU TRABAJO en el Hospital Solidario COVID el fin de semana largo del 17 de agosto

Son las 10.30 pm y estoy despierta desde la 5y20, pero quiero escribir lo que viví y lo que
vivimos todo el equipo de salud este fine semana largo. Fueron unos días muy intensos, de mucho trabajo, y frustración.
En 24 hs se murieron 3 pacientes. El número suena poco, pero para mí es un montón, una amiga, una hermana, una tía, papá , abuela, mamá o hija ya no estaban más en una familia.
El lunes cuando la última paciente murió, lloramos todos los que habíamos estado
trabajando todo el finde o más para que puedan vivir.
La primera paciente que preparamos por qué se había ido al cielo fue el domingo a la tarde,
era la tía de una compañera nuestra… la preparamos rezando y con todo el amor que le
podíamos dar! Su enfermera la venía cuidando con mucho mucho amor todos estos findes!
El sábado estuve literalmente 10 horas de las 14 que trabajo , al lado de la cama de nuestra
paciente de solo 17 años,
Horas y horas trabajando junto con todo el equipo para que se salve, con hambre, y sobre
todo con sed, con las piernas cansadas de tanto estar parados, con todo el equipo de
protección que no te deja respirar , te da demasiado calor ( yo cada vez que me lo saco
estoy empapada), sin poder ver muy bien por qué las antiparras se te empañan, y a veces
te aprieta tanto el barbijo la máscara la antiparra y la cofia, que te empieza a agarrar
desesperación por sacartelo. Las ganas de ir al baño a mi personalmente cuando estoy en
urgencias se me van.
En fin, trabajamos mucho, con la adrenalina y el estrés de que si haces algo en falso podés
hacer catástrofes. Lo dimos todo, nos cansamos tanto que he escuchado que alguien decía que ya no quería que la aplaudan , ni ser héroe de salud, qué quería estar en su casa o por lo menos que le reconozcan el trabajo con un sueldo más digno.
Logramos dejarla estable a costa de mucha medicación, líquido , peleó como una
campeona, pero a las 3 AM se fue… yo me entere al día siguiente cuando llegue a las 7 am.
De vuelta la preparamos con todo el amor del mundo, además sabíamos que la mamá la iba
a venir a ver para despedirse de ella, yo cuando preparo los cuerpos pienso y me imagino
cuando lo bajan de la Cruz a Jesús y lo limpian , lo cubren con mantos y perfume, para mí es una imagen parecida.
Vino la mamá, me tocó junto con mi referente quedarme a acompañarla. Quebró en llanto
desgarrador, no se le puede decir nada solo abrazarla para que no caiga, en un momento
se desvanece, tuvimos que buscarle una silla rápido, la sentamos y la abrazamos con
fuerza como diciéndole, te juro que lo dimos todo para que viva, te juro que peleó y lucho
como solo una valiente lo sabe hacer! Abrazándola como diciéndole haríamos lo que fuera por traertela de vuelta. Entendí que no estaba en nuestro poder.
Cuando se fue le pregunté si creía en Dios me dijo que si, le dije que le pida fuerzas y que su
hija había sido una leona, que la fuerza de ella sea el incentivo de su propia fuerza y que
ahora tenía un ángel que la iba a cuidar para siempre.
La mamá se fue con la referente y yo quebré, me lo permití , lloré , me pregunté por qué.
Después seguí por qué había más pacientes por cuidar, los pacientes requieren de mucho
cuidado y dedicación, algunos están realmente muy mal.
Después de terminar con tu paciente antes de salir, preguntás si alguien necesita ayuda, a
veces con entusiasmo de ayudar y a veces con ganas de que nadie te diga que si, por qué
estás tan cansada de estar ahí adentro que querés ir a comer o tomar un cafe o
simplemente sacarte todo esos mamelucos. Pero tenemos un equipo tan excepcional que
siempre con ganas o sin están todos para ayudar
Yo me fui a tomar un café después de terminar con mi paciente y ayudar a un par más,
necesitaba despejarme , estaba media caída , cuando volví, una paciente estaba en paro,
grite, putie en el medio del pasillo. Me puse todo el equipo, las chicas me ayudaron y entré a ayudar. Estábamos todos tratando de salvarla , masaje cardíaco, nos turnábamos por qué te cansas de hacerlo. Drogas, contar los minutos, ponele líquido, más drogas , más
masajes, desear con todo tu corazón que vuelva el pulso, 25 minutos así y nada , nada de pulso. Ya no había más que hacer . Había ir dejarla ir.
Yo me fui con la enfermera que la estaba cuidando, Mechi, mientras los demás preparaban con amor nuevamente otro cuerpo. Mechi es una valiente es su primer trabajo y supuse que esa situación la iba a impresionar, (no sé que me hago yo, trabajo hace 5 años y me sigue impresionando) Mechi valiente por estar ahí con todo lo que eso implica! Nos fuimos afuera lloramos, hablamos de muchas cosas profundas y no tan profundas, caminamos, tomamos aire, ya estábamos preparadas para volver
Era el cumpleaños de 40 de nuestra referente, Mili, gran referente. Por suerte, el equipo
soporte preparó unas tremendas hamburguesas a la parrilla y fuimos todos a comer, lo hacemos por turnos , siempre alguien tiene que quedar.
Y nos sentamos, empezamos a hacer catarsis, estábamos caidos , decíamos «lo dimos todo
para que vivan, todo!» Y un médico sabio nos dijo. Por experiencia les digo, a veces nos va
muy bien y salvamos muchas vidas y a veces no. No nos llenemos de culpa. La mejor
herramienta es la humildad, de saber que nosotros no somos los que decidimos quien vive y quién no, hay algo más que nos excede, nosotros estamos acá para ayudar, poner
nuestro cuerpo y darlo todo por la gente. Pero la vida no la podemos controlar. Nos
quedamos todos callados rumiando lo que había dicho. La humildad como mejor
herramienta, clave.
El jefe de la terapia vino a dar apoyo, por qué había sido un finde duro y nos dijo «Nunca
en el campo de los conflictos humanos tantos debieron tanto a tan pocos» (homenaje a los
pilotos británicos que combatieron en la llamada Batalla de Inglaterra, el enfrentamiento que a lo largo de 1940 sostuvo la aviación del Reino Unido con la alemana).
Nos fuimos el lunes AGOTADOS después de dar mucho, un poco caídos, pero con la paz
de haberlo dado todo, con la certeza de que la vida hay que disfrutarla, que uno elije que es
lo que quiere ver y hacer. Agradecidos infinitamente con el tremendo equipo que tenemos, no nos paramos de decir gracias unos a otros por estar, por ayuda , abrazar!
Y al fin y al cabo nos dirán locos , pero seguimos eligiendo estar ahí para quien sea que haya que cuidar o curar! Como dice la madre Teresa, dar la vida , hasta que duela y si duele es buena señal».
Dando la vida, uno encuentra felicidad, y aprende a disfrutar más los momentos lindos!