
El Hospital Universitario Austral realizó el primer implante en Buenos Aires de la válvula Harmony, una nueva tecnología que amplía las alternativas para el reemplazo de válvulas pulmonares en personas que nacieron con una cardiopatía congénita. Mínimamente invasivo, el procedimiento se realiza por cateterismo y permite que la mayoría de los pacientes —en general, de más de 14 años— puedan volver caminando a sus casas al día siguiente del implante.
Para un niño que nace con una cardiopatía congénita compleja, la cirugía en sus primeros meses de vida suele ser apenas el comienzo. Muchas de esas reparaciones iniciales le permiten crecer y desarrollarse con normalidad pero, con el paso de los años, su válvula pulmonar puede deteriorarse y dejar de cumplir correctamente su función: evitar que la sangre regrese al corazón después de ir a los pulmones. Esa disfunción genera una sobrecarga progresiva del ventrículo derecho y, si no se corrige, puede comprometer la función cardíaca de manera irreparable. Históricamente, resolver este problema implicaba volver a una cirugía a corazón abierto, con todo el impacto físico y emocional que supone reintervenir un tórax ya operado.
Desde hace décadas, sin embargo, la evolución de la tecnología ha permitido un abordaje mucho más amable: el reemplazo valvular por cateterismo cambió las reglas del juego al permitir implantar una nueva válvula sin necesidad de abrir el pecho. En este escenario, el Hospital Universitario Austral —referente histórico en esta técnica mínimamente invasiva y uno de los primeros centros del país en incorporar válvulas pulmonares percutáneas autoexpandibles como la Venus-P— acaba de dar un paso más en la personalización de sus tratamientos con la incorporación de la válvula Harmony. Con el primer implante de esta tecnología realizado en Buenos Aires, la institución suma una pieza clave a su arsenal de opciones terapéuticas, y refuerza su posición líder en el reemplazo valvular pulmonar de pacientes con cardiopatías congénitas.
El valor de la personalización
¿Por qué es importante sumar una nueva válvula si el hospital ya realizaba estos procedimientos? La respuesta está en la anatomía de cada paciente. Cada corazón operado presenta una configuración única e irregular. “Harmony se incorpora como una alternativa más dentro de las válvulas que ya veníamos utilizando. Contar con distintas plataformas nos permite seleccionar la prótesis más adecuada para la anatomía específica de cada caso”, explica el doctor Marcelo Rivarola, médico del Servicio de Hemodinamia a cargo del intervencionismo en cardiopatías congénitas.
Según señala el experto, este nuevo dispositivo de la firma americana Medtronic, que cuenta con la rigurosa aprobación de la FDA, ofrece una opción de anclaje optimizada para aquellos tractos de salida del corazón que son particularmente anchos o dilatados. Su diseño autoexpandible en forma de “reloj de arena” amplía las opciones disponibles para abordar por vía percutánea anatomías particularmente complejas.
“El 85 % de nuestros pacientes se va de alta caminando por sus propios medios al día siguiente”, destaca el doctor Rivarola. En muchos casos, agrega, la recuperación permite una rápida reincorporación a la rutina habitual. Pero más allá de la veloz recuperación, el beneficio es estratégico. Al tratarse de una prótesis biológica confeccionada con tejido porcino, el paciente no requiere estar anticoagulado de por vida. A diferencia de ciertas válvulas mecánicas utilizadas en otros contextos, esto evita la necesidad de anticoagulación crónica.
Dado que, en muchos casos, se trata de pacientes jóvenes, cada decisión se piensa en función de las próximas décadas. El uso de estas válvulas responde a una lógica de planificación escalonada: su diseño permite que, si la prótesis se desgasta con los años, pueda colocarse una nueva válvula dentro de la anterior por la misma vía mínimamente invasiva, y preservar así opciones terapéuticas a largo plazo.
La llegada de la válvula Harmony se da en un entorno especializado: el Hospital Universitario Austral es uno de los pocos centros del país que posee un área y un equipo profesional destinados íntegramente al seguimiento de cardiopatías congénitas desde la infancia hasta la adultez. El reconocimiento internacional de ese trabajo se reflejará el próximo 31 de agosto, cuando desde la institución se transmita en vivo un implante de válvula pulmonar para el Pediatric & Adult Interventional Cardiac Symposium (PICS), uno de los congresos más prestigiosos del mundo en cardiopatías congénitas que se llevará a cabo en San Diego, California. La intervención estará a cargo del doctor Marcelo Rivarola, quien además participa regularmente en la capacitación de especialistas de países de Latinoamérica.
Esta nueva incorporación refleja la filosofía del Hospital: evolucionar constantemente para ofrecer una medicina personalizada, donde la tecnología esté al servicio de un plan de vida integral para el paciente.





