
La dislexia o el «desorden específico de la lectura» es una condición del lenguaje que provoca dificultades a la hora de reconocer palabras escritas, leer y deletrear. Esto hace que sea fundamental su detección temprana. Actualmente, y pese a que aproximadamente un 10 por ciento de la población mundial la padece, esta condición no posee la visibilidad que merece. Y aunque hoy en día se lo puede diagnosticar a tiempo, durante muchos años era pasado por alto por las instituciones educativas de turno. Condenando así a los alumnos a ser excluídos e incluso ridiculizados.
Era un día como cualquier otro…
Mariela Herreros, una vecina comerciante de Pilar que llegó a los medios nacionales con su historia, se enteró de su condición a los 40 años. Un día que llevó a su hijo Lucas a una consulta con el médico. En un momento dado le consultaron al niño si alguno de sus padres tenía dislexia y ahí fue cuando Mariela tomó conciencia de la situación. Pudo sentir entonces, como un montón de experiencias negativas en su vida, frustraciones y fracasos tomaban sentido en un momento. Su hijo, Lucas, estaba viviendo lo mismo que le sucedió a ella en sus años de escuela. En palabras de Mariela: «Cuando me enteré entendí toda mi vida».
No solo tuvo que vivir en carne propia las burlas, correcciones y los malos tratos por parte de compañeros y maestros, que incluso la calificaban como vaga, sin comprender su condición sino que tuvo que aprender a convivir con «eso» que sabía que tenía pero a lo que no podía ponerle un nombre.
Más aún, le tocó sufrir como madre el dolor de su hijo Lucas, que víctima del bullying también pasó incontables momentos malos en la escuela, dado que la dislexia es congénita y hereditaria. Incluso, su hijo menor Bruno, está también diagnosticado.
Resiliencia: La alquimia del alma
Hoy, en una época donde la empatía tiene un lugar mas amplio en la comunidad, las redes sociales resultan el lugar perfecto para ayudar a concientizar sobre todo tipo de problemáticas, condiciones y situaciones que puedan afectar al ser humano. Así fue como Mariela se animó a contar su historia en su cuenta de instagram (@papelerapilarmanualidades) sobre como logró pese a sus dificultades abrirse un camino en el mercado laboral, emprender de manera entusiasta y llegar a estar a cargo de su propia papelera. Y asi lo entendió también Lucas, quien en su canal de TikTok (@luki.slevin) ostenta la nada despreciable suma de más de 917.000 seguidores. Llegando a aparecer en diversos medios de comunicación y a ser convocado a numerosas escuelas para dar charlas concientizadoras. Usando el humor como su arma, logró convertir todo el dolor atravesado en la infancia en una experiencia sumamente positiva para sí mismo y para los demás. Forjando en el medio, un vínculo aún mas estrecho con su madre, a quien ama y admira.





