Mariela Palermo regresa con Un grito cualquiera: una poesía que desafía el silencio

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La escritora pilarense Mariela Palermo presentó ayer su libro «Un Grito Cualquiera». La presentación fue en “La Dama de Bollini” ubicado en Pasaje Bollini 2281 (CABA). Contó con la presencia de la banda Jamaica y Tamarindo que le puso ritmo a la jornada de poesía.

Un grito cualquiera es el cuarto libro de la escritora Mariela Palermo, cuyo título está inspirado en una potente frase de Alejandra Pizarnik: «soy una convulsión, un grito, sangre aullando». En este nuevo poemario, Palermo explora el poder de los silencios y los sonidos en la poesía, buscando demostrar que toda manifestación artística es, en esencia, una exclamación, una urgencia que se despliega como una nota gutural o suave. El grito poético se transforma en una presencia, una proclamación que nace en la página en blanco o en la garganta, algo que se vuelve colectivo y de todos. En sus propias palabras: «Un grito cualquiera, que no es más que esta única verdad que nos nombra».

En este cuarto libro, Palermo no sólo reafirma su voz poética, sino también su trayectoria como una de las escritoras más representativas de la poesía contemporánea. El libro está compuesto por 41 poemas organizados en dos secciones, en las que Palermo traza un recorrido desde pequeñas situaciones cotidianas hasta profundas reflexiones sobre la sociedad contemporánea y el mundo posmoderno. El volumen está acompañado por ilustraciones de la artista Camila Dolores Aldabe, mientras que el diseño de la portada estuvo a cargo de Hernán Tomaselli. Este conjunto de poesía e imagen se convierte en una propuesta artística que busca interpelar y resonar en sus lectores.

Mariela Palermo, nacida en Pilar en 1985, es una destacada escritora y profesora de Lengua y Literatura. Palermo ha dejado su huella en diversos espacios culturales. Desde joven, participó en talleres de alfabetización barrial y colaboró en revistas culturales, además de dictar clases en contextos de encierro. Su obra, tanto poética como narrativa, forma parte de numerosas antologías y ha sido reconocida en concursos provinciales, nacionales e internacionales. Entre sus publicaciones destacan Ebrios de Libertad (2006), Versos en vértigo (2017), 50 poemas de bar (2020) y su más reciente libro, Un grito cualquiera (2024).

Hoy, su nueva obra nos convoca y tuvimos la oportunidad de, desde Pilar Hoy, conversar con ella. 

¿Qué temas principales se abordan en este libro? ¿Cómo fue el proceso creativo?

“El libro está dividido en dos partes que dibujan vectores de sonido. La primera dibuja pequeñas situaciones de la vida cotidiana que van desde el simple acto de abrir una ventana, una discusión de pareja en una cocina, una cita casual o el melodrama de los medios hasta la recuperación de la infancia o el vértigo de la locura y la alegría. La segunda parte es el grito de reflexiones sociales del mundo posmoderno: el hambre, el terror, los refugiados, el exilio, la libertad, el miedo, el silenciamiento, la ilusión de las pantallas”

El recorrido que Palermo traza entre lo cotidiano y lo social refleja su madurez artística, algo que también se percibe en la evolución de su estilo a lo largo de su carrera. A lo largo de dos décadas de trabajo, su poesía ha cambiado en respuesta a sus experiencias y al contexto en el que escribe.

Este es su cuarto libro y el primero salió hace 20 años. ¿Cómo sentís que ha evolucionado tu estilo y enfoque poético a lo largo de estas dos décadas?

“Wow, ni yo lo puedo creer. A veces me invitan a eventos de poesía joven y pienso que ya tengo 20 años en esto. Llevo 15 años como docente,  5 como correctora, pero creo que escritora fui siempre… Estoy muy orgullosa. Siempre digo que el último texto que escribo es mi preferido. La escritura es un juego que nunca se termina.” 

Palermo no sólo reflexiona sobre su evolución personal como escritora, sino también sobre la recepción de la poesía en la actualidad, particularmente entre las nuevas generaciones. Con su experiencia en el ámbito educativo, tiene una visión cercana a los lectores jóvenes, algo que sin duda influye en su forma de transmitir la poesía.

¿Cómo percibis la recepción de la poesía en la Argentina actual, especialmente entre los lectores jóvenes?

“Qué buena esta pregunta. Particularmente, este libro lo difundí en las escuelas secundarias en las que trabajo y con mis escritores más jóvenes. Tuve que llevar más ejemplares porque les encantó: lo leían en grupos, en los recreos, reposteaban poemas en Instagram, me comentaban por los pasillos que lo estaban leyendo. Hubo una identificación con las problemáticas, principalmente con las de amores líquidos -como se le llama ahora- que les llamó mucho la atención, también con el dilema del futuro incierto y los derechos humanos. En relación con la poesía en general, creo que la aparición de géneros musicales como el freestyle y la apertura en las escuelas a nuevas voces de poetas vivos hace que los chicos entiendan que la poesía es mucho más que un antiguo soneto y que puede hablar de cosas que les pasa a ellos. La clave es la identificación, es muy difícil entender metáforas de un mundo que ya no existe. Acerquemos poesía viva.”

¿Tiene planes para futuros proyectos literarios o algo que le gustaría explorar fuera de la poesía?

“Soy una escritora de oficio, escribo de todo; pero elijo la poesía. Tengo escritos trabajos de investigación, de crítica, cuentos, mucho material didáctico de composición de obra literaria. Todo lleva un proceso hermoso y tiempo. Mis lectores quieren narrativa, esa es una realidad; posiblemente sea mi próximo proyecto.”

Con Un grito cualquiera, Mariela Palermo reafirma su lugar en la escena poética argentina, explorando los límites de la expresión artística y conectando con nuevas generaciones a través de su enfoque auténtico y contemporáneo. A lo largo de dos décadas, su voz ha evolucionado sin perder su esencia, transformando su obra en un eco colectivo que interpela tanto a jóvenes como a adultos. Con la mirada puesta en proyectos futuros, Palermo no solo continúa expandiendo su horizonte creativo, sino que sigue demostrando que la poesía, en sus manos, es un grito que no deja de resonar.