Semana Mundial de la Concientización sobre el uso adecuado de la sal

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La OMS estima que cada año se podrían evitar 2,5 millones de muertes si el consumo de sal mundial se redujera al nivel recomendado. En medio de la alerta por el coronavirus, en esta semana de reflexión global vale la pena recordar otras medidas muy simples – pero no menos importantes- que impactan en el cuidado de nuesta salud y la prevención de enfermedades. La Lic. Constanza Echevarría, profesora de la carrera de Nutrición de la Universidad Austral, advierte sobre la importancia de tomar conciencia del consumo adecuado de la sal, y brinda consejos para regular su uso en el hogar.

Pilar, 11 de marzo de 2020. En la actualidad, la rápida urbanización, la producción creciente de productos alimenticios y los cambios en el estilo de vida están alterando los hábitos alimentarios. Los alimentos elaborados son cada vez más corrientes y accesibles y, a nivel mundial, hay una mayor tendencia a consumir alimentos ricos en energía que contienen muchas grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcar y sal. Además, las personas comen menos frutas, verduras, harinas integrales y legumbres, elementos clave para llevar una alimentación saludable y prevenir enfermedades cardiovasculares.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2017 murieron 17,8 millones de personas afectadas por enfermedades cardiovasculares, lo que representa el 32% de todas las muertes registradas en el mundo (aproximadamente 3 de cada 10).

La tensión arterial alta (hipertensión) es un factor de riesgo importante para las enfermedades cardiovasculares, en especial los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares (ACV). En Argentina el 34% de la población mayor a 18 años es hipertensa, una tendencia que se reitera a nivel mundial donde 1 de cada 3 personas tiene una presión arterial que supera los valores normales.

El elevado consumo de sodio, mayor a los 5 gramos de sal por día recomendados -1 cucharadita tamaño té- contribuye a la hipertensión arterial, por lo que la reducción de la ingesta de sal se considera una de las medidas más costo-eficaces que los países pueden tomar para mejorar la situación sanitaria de la población.

La OMS estima que cada año se podrían evitar 2,5 millones de muertes si el consumo de sal a nivel mundial se redujera al nivel recomendado.

El sodio es un nutriente importante de la dieta. No obstante, la mayoría de las personas consume más de lo que cree y de lo que es saludable. En América, los promedios de consumo de sal van desde 12 g al día en Argentina y 11 g diarios en Brasil, a 8,5-9 g por día en Canadá, Chile y Estados Unidos. Es decir, por encima del doble de la ingesta máxima recomendada (5g/d).

La mayoría de la sal en exceso que consumen las personas no proviene de los saleros sino de los alimentos procesados como el pan, galletitas, comidas procesadas e instantáneas, fiambres, snacks, condimentos, aderezos y caldos.

El mejoramiento de los hábitos alimentarios es una responsabilidad que incumbe tanto al individuo como a la sociedad. Las políticas y estrategias públicas deben crear entornos que permitan a las poblaciones consumir cantidades suficientes de alimentos saludables y nutritivos, con bajo contenido de sal.

Argentina cuenta con un conjunto de herramientas legales, normas y programas vinculados a políticas alimentarias. En cuanto a las políticas para reducir el consumo de sodio, en el año 2013 se sancionó la Ley Nacional Nº 26.905 que establece medidas de promoción y de regulación del contenido de sodio de ciertos grupos de alimentos. Esta iniciativa tiene como principales objetivos concientizar a la población sobre la necesidad de disminuir la incorporación de sal en las comidas, la reducción progresiva del contenido de sodio de los alimentos procesados mediante acuerdos con la Industria de Alimentos, como así también la reducción del contenido de sal en la elaboración del pan artesanal.

Asimismo, se están implementando estrategias para dar cumplimiento a los otros puntos de la ley: capacitación a gastronómicos, panaderos, hoteleros, escuelas de gastronomía, responsables de servicios de alimentación, empleados de restaurantes y hoteles; y desarrollo de mensajes de advertencia sanitaria sobre el riesgo del consumo excesivo de sodio, a colocar en los envases de sal de mesa, entre otras.

Algunas recomendaciones para reducir el consumo de sal en el hogar:

• Usar especias y hierbas aromáticas durante la preparación de los alimentos, en lugar de sal.

• No colocar saleros en la mesa;

• Limitar el consumo de alimentos procesados, industrializados; y en todo caso elegir aquellos con bajo contenido en sodio (atención a las etiquetas).

• Educar a los niños y crear un entorno propicio para que adopten tempranamente una dieta baja en sodio.

• Priorizar la compra, preparación y consumo de alimentos frescos (frutas, verduras, huevos, carnes, almidones y legumbres).