La casa destruida, restos de ladrillos en el barro y, acaparando toda la escena, el árbol que aplastó a tres personas el último martes 24 de enero. Aquel día, Elena y sus dos hijas perdieron la vida en medio del temporal que azotó a Pilar con ráfagas de viento de más de 90 kilómetros por hora. Hoy, a 15 días del hecho, el árbol sigue ahí y el panorama del barrio es tan desolador como el que transmitía el día de la tragedia.
«El lugar sigue hecho un desastre. Nadie fue a levantar las ramas ni los árboles”, manifestó Rosario Belaustegui, integrante de la Defensoría del Pueblo. «Conocemos a una familia del barrio y fuimos a saludarlos y todo seguía igual de roto. La mujer se muere porque no llegó la ambulancia y la calle sigue igual. Ni la muerte pudo movilizar para realizar las obras públicas”, agregó, aludiendo al estado de la calle Chile más allá de la ruta 8, en el acceso a los barrios Carbonera y Carbonera II.
El tronco que cayó sobre la vivienda de Elena fue fraccionado con motosierras en los días siguientes al hecho, pero los grandes trozos de madera siguen allí a más de 10 días del suceso. «Se necesitan máquinas para mover todo esto. Es un trabajo que no se puede hacer solo con fuerza de voluntad”, graficó Belaustegui.
Por otra parte, vecinos del barrio Los Tilos manifestaron su preocupación por la gran cantidad de postes que siguen inclinados luego del temporal, con riesgo de caerse. Esto, sumado a las ramas que se desprendieron de árboles grandes y penden sobre los cables.
«El lugar sigue hecho un desastre. Nadie fue a levantar las ramas ni los árboles.”
Rosario Belaustegui.





