Furor por el nuevo Parador Atalaya en Pilar 

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En el kilómetro 53 de Panamericana abrió el pasado 11 de junio sus puertas el tradicional y más famoso Parador de desayunos y meriendas Atalaya, de parada obligada camino a la costa. Ahí trabajan 10 personas para atender unos 40 clientes en su interior y otros 30 más en la parte abierta del local.

 No sólo se venden las famosas medialunas de la marca sino otros panificados especiales como los rellenos de avellanas, además se incorporan comidas rápidas saludables como tartas y ensaladas  y prometen a corto plazo agregar platos de gastronomía sencilla.

 Cristina Díaz propietaria del nuevo local se refirió en diálogo con medios locales a la apertura y destacó: “Hicimos de todo para que el local quede espectacular, contratamos un equipo de trabajo muy bueno con experiencia y la marca también nos dio capacitación. Vino un barista profesional que les enseñó al personal técnicas y un montón de aspectos del café, así que la gente que venga va a poder disfrutar mucho».

 «Tenemos dos tipos de café, el expreso que se suele tomar en los bares y el tradicional que es el filtrado, pero todo con un producto diseñado especialmente para la marca. Es un café que trabaja con hoteles cinco estrellas y es de muy buena calidad”, agrega.

Café Bohío es una de las piezas fundamentales, cuyo nombre es sinónimo de calidad y prestigio ya que provee a empresas, hoteles, cafeterías y restaurantes de renombre a lo largo de varias provincias como Bs as, Córdoba, Neuquén, Mendoza, Jujuy, Salta, Tierra del fuego y toda la costa atlántica. También brinda capacitaciones a baristas profesionales que se especializan en cafés de alta calidad.

El primer parador Atalaya fue fundado en 1942 en Chascomús provincia de Buenos Aires,  comenzó como una empresa familiar dedicada a la elaboración artesanal de sus productos lo que hoy constituye parte de su identidad y produce un récord de más de 1000 medialunas diarias en temporadas altas.

 La proyección de la empresa a futuro es lograr aún más expansión y también incorporar algunos cambios que no dejen de lado el valor de lo autóctono como sentido de pertenencia. Lleva tres generaciones de socios y cuenta con un sistema de franquicias a lo largo de varias provincias argentinas.

 Con respecto a las comidas, para Cristina «La idea es que tenga todo lo referido a pastelería y la parte dulce del parador con su producto estrella (las medialunas), utilizamos materia prima de primera calidad para mantener la receta histórica de las medialunas, las que vienen hechas directamente de la fábrica de Chascomús. Así que son las mismas del parador. Todos los empleados son 10 pilarenses que trabajan con nosotros y dan más sentido de pertenencia para los lugareños”.