Salir del letargo, por Santiago Piermarini

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Elecciones 2019

Texto publicado en la Tribuna del Lector de El Diario de Pilar (www.pilaradiario.com).

Por primera vez escribo una columna. Lo hago con el objetivo de aportar una experiencia propia para todo el pilarense con ganas de hacer algo por su comunidad y por el lugar donde vive.
Hace tres meses atrás decidí renunciar a la comisión directiva de la entidad empresaria que llegué a presidir, retirándome como vicepresidente. La no ejecución rápida de iniciativas que surgen de la dinámica actual a toda hora del día y debiendo quedar a la espera de una autorización del cuerpo directivo, las reuniones, la asamblea, estudiar el punto y coma, etc., me desmotivaba, no iba con alegría, sino por el contrario, era un peso y así lo hice saber a las autoridades, cuando presenté mi renuncia.

Luego de ello, en libertad de accionar y sin condicionamientos, encaré en soledad una batería de propuestas cuyo resultado están a la vista y aseguro que siento una inmensa felicidad porque hoy puedo contarle a mi familia, amigos, empresarios, pymes y comerciantes no sólo lo acontecido en mi empresa, sino lo que trato de encarar como proyecto para Pilar.
Por ello, esta pandemia nos enseña:
1) Se acabaron los cargos honoríficos y la portación de apellido, el mercado no lo permite. Hoy es el trabajo en equipo, con líderes que son los que más conocen el tema a tratar. En este ejemplo, mi humilde liderazgo se encuentra en la venta de motos, en el día a día estudiando y evaluando la sensación térmica de clientes, proveedores, en cómo acrecentar mis ventas con mercadotecnia, otros en la economía, en la política, en lo social, etc.
2) Todos podemos aportar mucho más a la localidad si la manera de encarar las cuestiones críticas que nacen por la pandemia o pospandemia se realizan con agilidad, ejecutividad y practicidad y no con burocracia, letargo o improvisación o primitivos personalismos.

3) Me parece muy poco feliz en esta pandemia, donde los muertos se cuentan a diario, no colaborar con nuestro gobierno local. Por eso desde el primer día de trabajo en soledad me puse a entera disposición del intendente, toda vez que entiendo que es un deber ciudadano así realizarlo con independencia de la ideología política que posea.
4) La vida me enseñó a ser agradecido. Y lo soy con Pilar, que cobijó a más de tres generaciones de mi familia. Por eso todo lo que pueda encarar lo haré sin ningún interés de incursionar en política y, para todos aquellos que me preguntan a diario ¿Qué te ofrecieron? ¿Dónde te postulás? Tranquilos, no soy competencia de nadie. Me debo a mi empresa y a mi familia y estas iniciativas las realizo por objetivos propuestos, tal el que podamos vivir mejor y con mayor bienestar.

5) Por último, dejemos de lado los egos, no prohibamos a la gente que compone cualquier institución poner un “me gusta” en las redes sociales cuando una determinada persona emite una valiosa opinión porque alguno de sus integrantes no comulga con aquel. Estamos en pandemia, con un sistema sanitario crítico y una economía destrozada. Tiremos para adelante. ¡Somos grandes! No seamos el hazmerreír de nadie. Se pierde el respeto de esa manera. Seguiré trabajando por y para Pilar, hablando con autoridades nacionales, provinciales y locales invitándolos a muchos de ellos a la localidad, a mi mesa de “Tinto y Soda” para saborear y degustar una rica entraña con puré, como ya sucedió en incontables ocasiones previo a la pandemia, riéndonos, contando anécdotas y, en la sobremesa, hablando de política, economía, bienestar y de proyectos a futuro.
Lo antedicho, tratando de ayudar a la comunidad, pero jamás, jamás, poniendo un palo en la rueda que impida que Pilar crezca como se lo merece, toda vez que mi objetivo final es que la localidad salga de su largo, amargo, triste y muy pronunciado letargo.

Todos podemos aportar mucho más a la localidad si la manera de encarar las cuestiones críticas se realizan con agilidad, ejecutividad y practicidad y no con burocracia, letargo o personalismos.